Con la llegada del verano es habitual notar que el apetito disminuye. Las comidas muy contundentes dejan de apetecer y nuestro cuerpo nos pide platos más frescos, ligeros y fáciles de digerir.
Esta sensación es completamente normal. Cuando las temperaturas aumentan, el organismo necesita gastar menos energía para mantener estable su temperatura corporal y, como consecuencia, es frecuente que la sensación de hambre disminuya.
Sin embargo, tener menos hambre no significa que necesites menos nutrientes. Tu cuerpo sigue necesitando proteínas, grasas saludables, vitaminas, minerales y energía para funcionar correctamente, mantener tu masa muscular y favorecer un buen estado de salud.
La clave está en adaptar la alimentación al verano sin perder el equilibrio nutricional.
¿Por qué disminuye el apetito cuando hace calor?
Nuestro organismo trabaja constantemente para mantener una temperatura interna estable.
Durante el invierno necesita producir más calor corporal y, por tanto, gastar más energía. En cambio, cuando hace calor este esfuerzo disminuye y es habitual que el apetito también lo haga.
Es una respuesta fisiológica completamente normal que suele ir acompañada de una mayor preferencia por alimentos frescos como frutas, verduras o ensaladas.
El error más frecuente durante el verano
Muchas personas, al tener menos hambre, terminan alimentándose únicamente de fruta, ensaladas muy básicas o pequeños picoteos durante el día.
Aunque estos alimentos pueden formar parte de una alimentación saludable, por sí solos no suelen aportar todos los nutrientes que el organismo necesita.
Como consecuencia, es frecuente llegar a la noche con mucha hambre, sentir falta de energía durante el día o tener una mayor necesidad de picar entre horas.
La solución no es comer más cantidad, sino estructurar mejor los platos.
Cómo adaptar tu alimentación al verano
Aunque las comidas sean más ligeras, es importante que sigan siendo completas.Procura que cada plato incluya:
1. Proteínas de calidad
Las proteínas ayudan a mantener la saciedad y favorecen el mantenimiento de la masa muscular.
Puedes incluir:
· Huevos.
· Pescado.
· Legumbres.
· Pollo.
· Queso fresco.
· Yogur natural.
2. Verduras y hortalizas
Aportan fibra, vitaminas, minerales y agua, ayudando a mejorar la hidratación durante los meses más calurosos.
3. Grasas saludables
No deben desaparecer de tu alimentación.
El aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los frutos secos o las semillas son excelentes aliados para completar tus platos.
4. Frutas de temporada
Sandía, melón, melocotón, cerezas o albaricoques son opciones perfectas para aumentar el consumo de agua y antioxidantes durante el verano.
Una ensalada puede ser una comida completa
Las ensaladas son una excelente opción cuando hace calor, siempre que estén bien construidas.
Añadir una fuente de proteína, grasas saludables y verduras variadas hará que sean mucho más saciantes y nutritivas.
Si necesitas inspiración, puedes leer también nuestro artículo sobre 2 ensaladas frescas y saludables para el verano, donde encontrarás recetas sencillas, equilibradas y perfectas para esta época del año.
Escucha a tu cuerpo sin dejar de nutrirlo
La alimentación consciente también consiste en aprender a adaptar nuestras comidas a las necesidades de cada estación.
Escuchar las señales de hambre y saciedad es importante, pero también lo es ofrecer a nuestro organismo todos los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.
No se trata de comer más, sino de comer mejor.
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